miércoles, 1 de septiembre de 2021

Recetas de Monterrey III - Abuelas Gerardo

 Recetas de Monterrey III - Abuelas Gerardo





























Recetas de Monterrey II - Abuelas Gerardo

 Recetas de Monterrey II - Abuelas Gerardo


























viernes, 6 de agosto de 2021

 On Wednesdays, we’ve started focusing on meals that require only one piece of cookware—usually a fry pan, sauté pan, Dutch oven or baking sheet—so you don’t have to deal with washing a sink full of dishes before dinner is even ready. In this recipe chicken piccata, a traditional Italian dish that typically consists of thin chicken cutlets that are pan-fried and topped with a pan sauce made with lemon juice and capers, is updated with the addition of meaty artichoke hearts. For extra vegetables, add a few handfuls of fresh spinach along with the capers. Serve this dish over a plate of orzo or other small pasta shape for soaking up the delicious sauce.

 

Los miércoles, comenzamos a enfocarnos en comidas que requieren solo una pieza de utensilios de cocina, generalmente una sartén, una sartén para saltear, un horno holandés o una bandeja para hornear, para que no tenga que lidiar con lavar un fregadero lleno de platos antes de la cena. incluso listo. En esta receta, la piccata de pollo, un plato tradicional italiano que generalmente consiste en finas chuletas de pollo que se fríen y se cubren con una salsa hecha con jugo de limón y alcaparras, se actualiza con la adición de corazones de alcachofa carnosos. Para verduras adicionales, agregue unos puñados de espinacas frescas junto con las alcaparras. Sirve este plato sobre un plato de orzo u otra forma de pasta pequeña para absorber la deliciosa salsa.

 

Chicken Piccata with Artichokes

 

3 boneless, skinless chicken breasts, about 1 1/2 lb. (750 g) total

1/2 cup (2 1/2 oz./75 g) all-purpose flour

Kosher salt and freshly ground pepper

3 Tbs. olive oil

2 Tbs. unsalted butter, at room temperature

2 garlic cloves, chopped

1 jar (6 oz./185 g) artichoke hearts, rinsed, drained and quartered

1 cup (8 fl. oz./250 ml) dry white wine

1/2 cup (4 fl. oz./125 ml) low-sodium chicken broth

Juice of 1 lemon

2 Tbs. capers, rinsed and drained

1 Tbs. chopped fresh flat-leaf parsley

 

Butterfly the chicken breasts and cut them in half. Working with one chicken breast half at a time, place the chicken between 2 pieces of plastic wrap and, using a meat pounder or other heavy, flat object, gently pound to an even thickness of about 1/4 inch (6 mm).

 

Pour the flour onto a large plate and season it well with salt and pepper. Dredge the chicken in the seasoned flour, shaking off the excess. In a large fry pan over medium-high heat, warm 2 Tbs. of the olive oil until very hot but not smoking. Working in batches as needed to avoid crowding, add the chicken and cook, turning once, until golden brown on both sides and opaque throughout, about 4 minutes per side. Transfer to a plate and set aside.

 

Return the pan to medium-high heat; do not wipe the pan clean. Melt 1 Tbs. of the butter with the
remaining 1 Tbs. olive oil. Add the garlic and artichoke hearts and sauté just until the garlic is soft, about 1 minute. Stir in the wine, scraping up any browned bits on the bottom of the pan. Bring to a simmer and cook until the liquid is reduced by half, about 3 minutes. Stir in the broth, lemon juice and capers. Reduce the heat to medium, bring to a gentle simmer and whisk in the remaining 1 Tbs. butter. Cook, stirring occasionally, until the sauce thickens slightly, about 5 minutes more. Stir in the parsley. Taste and adjust the seasoning.

 

Return the chicken to the pan and turn to coat each piece with the sauce. Cook just until the chicken is warmed through, about 2 minutes. Serve immediately. Serves 6.





 

 

Piccata de Pollo con Alcachofas

 

 

 

3 pechugas de pollo deshuesadas y sin piel, aproximadamente 1 1/2 lb (750 g) en total

 

1/2 taza (2 1/2 oz./75 g) de harina para todo uso

 

Sal kosher y pimienta recién molida

 

3 cucharadas aceite de oliva

 

2 cucharadas mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

 

2 dientes de ajo picados

 

1 frasco (185 g / 6 oz) de corazones de alcachofa, enjuagados, escurridos y cortados en cuartos

 

1 taza (8 fl. Oz./250 ml) de vino blanco seco

 

1/2 taza (4 fl. Oz./125 ml) de caldo de pollo bajo en sodio

 

Jugo de 1 limón

 

2 cucharadas alcaparras, enjuagadas y escurridas

 

1 cucharada perejil fresco picado

 

 


 

Marque las pechugas de pollo y córtelas por la mitad. Trabajando con una pechuga de pollo media a la vez, coloque el pollo entre 2 piezas de envoltura de plástico y, utilizando un machacador de carne u otro objeto plano y pesado, golpee suavemente hasta obtener un grosor uniforme de aproximadamente 6 mm (1/4 de pulgada).

 

 

 

Vierta la harina en un plato grande y sazone bien con sal y pimienta. Drene el pollo en la harina sazonada, sacudiendo el exceso. En una sartén grande a fuego medio-alto, caliente 2 cucharadas. del aceite de oliva hasta que esté muy caliente pero no humeante. Trabajando en tandas según sea necesario para evitar que se amontonen, agregue el pollo y cocine, volteándolo una vez, hasta que estén dorados por ambos lados y completamente opacos, aproximadamente 4 minutos por lado. Transfiera a un plato y reserve.

 

 

 

Regrese la sartén a fuego medio-alto; no limpie la sartén con un trapo. Derretir 1 cucharada. de la mantequilla con el

restante 1 cucharada. aceite de oliva. Agregue el ajo y los corazones de alcachofa y saltee hasta que el ajo esté suave, aproximadamente 1 minuto. Agregue el vino, raspando los trozos dorados del fondo de la sartén. Deje hervir a fuego lento y cocine hasta que el líquido se reduzca a la mitad, aproximadamente 3 minutos. Agregue el caldo, el jugo de limón y las alcaparras. Reduzca el fuego a medio, cocine a fuego lento y mezcle las 1 cucharada restante. manteca. Cocine, revolviendo ocasionalmente, hasta que la salsa espese un poco, unos 5 minutos más. Agrega el perejil. Prueba y ajusta el sazón.

 

 


 

Regrese el pollo a la sartén y gírelo para cubrir cada pieza con la salsa. Cocine hasta que el pollo esté bien caliente, aproximadamente 2 minutos. Servir inmediatamente. Para 6.

martes, 13 de julio de 2021

Arroz con Pollo - Gastronomía Cubana

Arroz con Pollo - Gastronomía Cubana


Arroz con Pollo



 

Tacos y Flautas

Tacos y Flautas

 

domingo, 14 de marzo de 2021

degustando Francia

 El verano de 1997, lo pase; como en muchas otras ocasiones , en Paris! ,Y asi esperar mi cumpleaños.

Ya para la ultima semana de agosto llego Paco , primero para entender el porque siempre le presumía con tanta reiteración la grandeza de Francia!
Fue esa se mana memorable cuando murió Lady Di así
Despues de un par de días recorriendo la Ciudad Luz , rentamos un auto para ir bajando a la Côte-du-Sud , para instalamos durante una semana en Cannes y asi poder visitar la Provance , en la foto # 1 estamos ( Paco , Algna y yo ) en el Jardín de las Tullerías y en la segunda foto estamos ( Paco y yo ) en un pueblo de Provance ; “Antibes “ , estamos esperando que nos sirvan un Pastise , que es lo recomendable despues de un “juego de petanque”.
Ese mismo dia despues de comer visitamos el maravilloso Museo de Picasso .
La foto#3 ( que hoy me encontré en Instagram) es simplemente para trazar una ruta de cómo terminan las Tullerías coronadas con la Place de la Concorde o plaza Luis XV, ahí el magnifico Obelisco que nos guía por la Rue Royale a la iglesia de la Madeleine , donde asistimos a la misa fúnebre de Laidy Di.





Para terminar la idea un poco de historia que nos lleva a la evolución de la bebida “Pastise “
Cómo sobrevive una bebida acusada de volver loca a la gente a una prohibición de cien años? Descubre en el siguiente artículo la extraordinaria historia de la absenta y conoce su influencia en algunas de las figuras más prominentes de las artes.
La absenta es una bebida alcohólica a base de ajenjo. A finales del siglo XIX se le veía en todos los bares y cabarets de París. Era probablemente el licor más famoso en Europa y el sello distintivo del mundo artístico, que lo consumía en grandes cantidades buscando inspiración y ebriedad.
Esta bebida, que se convertiría en la musa de Vincent Van Gogh y el poeta Paul Verlaine, fue finalmente prohibida porque se le acusaba de volver loca a la gente. Una de las mejores descripciones de los terribles efectos de la absenta en la gente la escribió Emile Zola en su novela L’Assomoire, que presenta una sociedad parisina sumergida en el alcoholismo. Por eso a este licor lo llamaban el “hada verde”, no solo por ese color a hojas de primavera que la distinguía, un verde pálido olvidado en el siglo XX; sino, sobre todo, porque entraba por la sangre hasta el cerebro y desconectaba a sus clientes de la realidad.
En la actualidad, la absenta sigue siendo una bebida de misterio, alrededor de la cual existen varias creencias casi mágicas. Después de todo, es el brebaje que volvía locas a las personas: incluso hay algunos que aseguran que hacía delirar. La prueba de su fama se observa en la gran cantidad de películas, cuadros, canciones y libros que se han hecho en su honor: la película Drácula de Coppola, el libro la Hermana Filomena de los hermanos Goncourt o los tres cuadros llamados Absenta, pintados por Degas, Picasso y Manet. Recordemos, por ejemplo, la canción de Bárbara de 1972 que habla sobre Verlaine y Rimbaud, que bebían absenta como si uno bebiera agua, porque para hacer poemas hace falta más que agua.
Hace cien años la gente creía que los efectos nocivos de la absenta se debían a una molécula del ajenjo que se utilizaban para su fabricación. Sin embargo, no fue sino hasta hace poco que se comprobó que era simplemente el consumo exagerado de alcohol lo que provocaba intoxicaciones etílicas. Mientras no estuvo prohibida, miles de litros de absenta llegaban a la ciudad luz desde el pequeño pueblo de Pontarlier, donde se encontraban más de veintitrés destilerías con tres mil trabajadores y ciento once bares. El pueblo le vendía, al año, más de diez millones de litros de absenta al mundo entero.



Bo